Comunidades satélite alrededor de tu Espacio Coworking

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La apertura de un nuevo espacio coworking en una ciudad, sea o no el primero en la misma, es siempre un gran reto.

Conseguir atraer la atención de un gran número de clientes potenciales desde el día cero es muy importante. Una vez abiertas la puertas (a menudo incluso antes), nuestros costes fijos comenzarán a atacar a los fondos económicos. Reducir el tiempo en el que los ingresos menos los gastos dan un resultado negativo debe ser nuestra prioridad.

Si lo hemos hecho bien desde un principio, no desde la inauguración, sino desde que empezamos con la idea, habremos comenzado nuestro trabajo como creadores de comunidad mucho tiempo atrás. Y es que, informar, compartir y comunicar nuestro proyecto de espacio antes de lanzarnos a la aventura es una tarea que nadie debería «saltarse».

Regularmente hablo con personas que están barajando la posibilidad de crear un espacio coworking. Suelen encontrarse en fases muy tempranas: conociendo el movimiento, analizando el modelo, comparando espacios existentes… muy rápidamente pasan a hablar de mobiliario, de tipos de tarifas, de horarios o, incluso, de máquinas de café. La incómoda pregunta que les hago es: ¿Cómo sabes que tendrás clientes?

Puede parecer un absurdo, ¿no? El coworking crece en España frenéticamente, «todos vamos a acabar siendo autónomos», la gente necesita sitios donde trabajar, el coworking es una opción económica que tiene mucho sentido en un contexto de crisis… sí, bueno, vale… y yo iba a vivir de la arquitectura!…en su momento estaba clarísimo… ;)

Lo cierto es que hay muchísimos aspectos que pueden hacer que un espacio coworking funcione o no. Ubicación, composición demográfica profesional, sectores activos, movimiento freelance, espacios existentes, accesibilidad… la marca personal de los fundadores… un amplio abanico de variables que pocos parecen tener en cuenta y que nosotros hemos analizado en el Coworking Handbook. Mientras lo acabamos (aún puedes echarnos una mano en nuestra campaña de crowdfunding), os comparto la recomendación que hago de forma habitual:

INICIA TU COMUNIDAD

Coger un catálogo de mobiliario y comenzar a imaginar el espacio puede ser algo muy atractivo pero, trabajar para poder verlo lleno es mucho más interesante.

PRESENTACION MADRID clientes¿Cómo? Muy sencillo, tirando de verborrea Startup: «Sal del edificio». Deja la hoja de cálculo y la web inmobiliaria y sal a la calle a buscar a tus supuestos clientes. Crea ese grupo en Meetup del que hablábamos en un post anterior (p.ej. «Coworking Cuenca») y ve analizando datos. Número de asistentes, grado de implicación, disposición al pago, zona de residencia, sector profesional, rango de edad, intereses… pero consigue estos datos ANTES de tirarte a la piscina.


Esta comunidad, si todo va bien, será la primera que comiences a construir. Probablemente la más interesada por el coworking, ya que sugirá a partir de esa palabra clave, pero esto no ha hecho más que comenzar. Y es de esto de lo que pretendía ir este post… de las Comunidades Satélite.

PRESENTACION MADRID ppt¿Por qué satélite? Por nuestra experiencia en workINcompany, los más interesados en el tema del Coworking, a priori, son los gestores. Tu público/clientes, llegarán al Coworking no por una fascinación sobre el concepto sino por una necesidad que este tipo de espacios resuelven de algún modo. Oficina barata, huída del casa, búsqueda de contactos, ataque de emprendimiento, ganas de ser modernito… las motivaciones serán muy diferentes y pocos vendrán por los valores del concepto «sostenibilidad, comunidad, apertura, accesibilidad, colaboración».

Ni drama, ni cruzada. Nosotros tardamos algún tiempo en encajarlo. Nos ofuscamos porque la gente no quería algo que era buenisisísimo para ellos desde nuestro punto de vista. Nos abanderamos y cogimos el estandarte, pero no había seguidores. El enfoque correcto vino después.

Volviendo a las Startups… pocos modelos de negocio aguantan una sesión de trabajo con sus clientes potenciales. Y fue lo que hicimos: ESCUCHAR.

Preguntamos a profesionales que nos gustaría que estuvieran en nuestro espacio, qué tema les movía, qué querían compartir o de qué querían hablar o saber más. Programación, comercio electrónico, cocina, diseño, artesanía, networking, social media… comida japonesa… Aprovechamos esas inquietudes para construir eventos dirigidos específicamente a esos perfiles y los coworkers aparecieron.

Como en otras ocasiones hemos comentado, esos grupos se convirtieron no sólo en una forma de desarrollar los valores del coworking, sino también en una acción de marketing dirigida a segmentos muy concretos de la comunidad profesional de Sevilla. Si bien los asistentes venían para hablar de su libro, una vez en nuestro espacio, les explicábamos que existía una forma de trabajar diferente que se llamaba coworking. Conseguimos aportar un entorno para temas de interés, construir comunidades, presentar el coworking y conectar con potenciales usuarios y prescriptores.

Cierto es, que estos intereses van cambiando con el tiempo y aparecen nuevos perfiles atractivos para el espacio. Las comunidades evolucionan de forma impredecible y, en ocasiones, el retorno puede no ser el esperado. Algunos grupos pueden llegar a ser un gran reclamo pero otros, simplemente, deben desaparecer. ¿Cómo se deshace o reorienta una comunidad existente?

¿Alguna idea?